EL RETRATO FEMENINO EN EL CINE CONTEMPORANEO

Resulta curiosa la extraña fascinación, casi obsesiva,  de algunos realizadores hombres por representar en sus obras personajes femeninos complicados, retorcidos, convertidos en paradigmas de una presupuesta vida interior compleja, latente en todas y cada una de las mujeres de este mundo…

¿Cuántas veces se han repetido y aplaudido las histriónicas frases de las “chicas Almodóvar”; o esos complejísimos (casi sadomasoquistas) retratos íntimos femeninos de Ingmar Bergman; o esas fascinantes luchadoras, independientes, protagonistas de las obras de John Cassavetes; qué decir de las chicas de Woody Allen…?

Me pregunto, ¿hasta cuando la figura femenina va a estar supeditada a esos clichés de complejidad tan masculinos? ¿Qué son estos modelos sino productos proyectados por anhelos enraizados en deseos profundos? ¿Es, acaso, un juego de espejos donde se confunde el sexo con la sexualidad?

A estas alturas de la película no es arriesgado decir que el retrato femenino ha sido manipulado de tal manera, durante tanto tiempo, que ya no sabemos cómo plasmar a una mujer de verdad en una película. Hay que recuperar la neutralidad de género en cuanto al desarrollo de los personajes sobre el guión.

Naomi Kawase

Es común encontrarse en las pantallas con personajes masculinos planos, prototipos cómicos o dramáticos. En la mujer ocurre algo similar, pero, en cierto modo, opuesto. Se tiende a recargar el personaje femenino suponiéndole una complejidad extrema “de serie” por el simple hecho de ser mujer. La solución pasa por ignorar momentáneamente los retratos femeninos realizados por hombres en los últimos 30 o 40 años y centrarnos en el cine realizado por mujeres, que, pese a estar también condicionado por la carga de la tradición mediática de la plasmación de la feminidad, siempre ofrece posos de auténtica sabiduría.

Kelly Reichardt

Hay importantes ejemplos de directoras que han sabido plasmar con una mirada propia, muy particular, diferente, el mundo femenino. Estas mismas directoras a menudo han sido objeto de numerosas críticas precisamente por eso, por insistir en la plasmación de su propia visión del hecho femenino en sus películas. Son retratos extraños, ajenos a lo tradicional, entendiendo por tradicional el hecho de que el 98% de los medios audiovisuales están en manos masculinas (ya sean heterosexuales u homosexuales).

Andrea Arnold

Figuras como la de Jane Campion, que con El Piano abrió un camino inédito hasta ese momento para las mujeres en la realización. Fue nominada al Oscar en 1993, el mismo año que ganó La Lista de Schindler, de Steven Spielberg. Hasta la fecha sólo una mujer, Kathryn Bygelow, ha conseguido ganar el Oscar a la mejor película. Es un dato muy representativo.

Jane Campion

¿Machismo? Sí, y mucho. No es verdad que el hombre, sea cual sea su sexualidad, haga mejores retratos femeninos que la mujer. Es más una cuestión estadística. Cuando 19 de cada 20 películas están dirigidas por hombres suele pasar que los aciertos caen del lado de la mayoría.

En cuanto a estas heroicas realizadoras, sorprende cómo son capaces de desarrollar en pantalla personalidades complejas basándose en la simplicidad, en la acción directa de un personaje frente a la cámara, lejos de complicados “backgrounds” de esos que adoran los actores de método, pero que no hacen más que entorpecer el desarrollo de las historias. Las mujeres en el cine (al igual que los hombres) son personajes que se crean en el segundo 1 de película y se destruyen al final, con la pantalla en negro. No existe ni un antes ni un después; se moldean a medida que la historia avanza. Son modelos simples cuya complejidad se destila de la misma historia de la que son rehenes.

Esto supone una apuesta por la realidad, la simplicidad y la confianza en la cinética de la trama. Es una apuesta por el mal entendido hieratismo propuesto por directores como Dreyer o Bresson, tan bien asimilado por figuras como Kelly Reichardt, Naomi Kawase, Andrea Arnold o Lucrecia Martel. Estas figuras, imprescindibles en la cinematografía actual, representan la clave para entender y asimilar los trazos que perfilan las figuras femeninas en el cine de la mujer, que a fin y al cabo, es el mismo que el del hombre.

Lucrecia Martel

Si no sabes de lo que escribir, escribe de lo que sepas. Estoy seguro de que la mujer sabe mucho sobre las mujeres.

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Publicado el 30 agosto, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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