El mundo es de quién se lo compre… El cine también.

Poco tiempo antes de comenzar todo este fastidioso proceso de catarsis electoral, algunos empresarios del audiovisual andaluz, un puñado de visionarios adelantados a su tiempo, alzaron la voz en favor de la llegada de la derecha al poder de la comunidad andaluza, donde el partido gobernante (PSOE)  lleva una eternidad de monopolio y, por qué no decirlo, de mamoneo absoluto.

Estos iluminados, muy conscientes de que las medidas previstas con la llegada de la derecha pasan por una reestructuración y una privatización parcial de la televisión pública, RTVA, (y con ello la ruina de la mayoría de empresas dedicadas a este sector) pretenden convertirse en la vanguardia de estos «dorapíldoras», en el comité de bienvenida, asegurándose contratos con la futura nueva televisión andaluza mediante el peloteo previo a entes malignos de la talla de Javier Arenas…

Estos seres extraños, algunos de los cuales conozco personalmente, poseidos por espíritus extraños, entran en estado berseker haciendo campaña absurda en favor de la privatización absoluta del sector cinematográfico.

Paso a comentar un caso particular. Una empresa andaluza con importantes infraestructuras que presta servicios de apoyo a producciones cinematográficas nacionales y extranjeras, además de realizar algunas relevantes producciones propias para, principalmente, entes públicos… Otra de sus actividades es organizar cursos de FPO para parados interesados en el sector audiovisual… Todo muy privado, por lo que se ve.

Sus productores, unos tipos muy particulares, de esos que piensan que los guionistas viven del plancton que viene en el agua del grifo, apoyan al 100% la producción cinematográfica privada en este país, y, además, te lo argumentan de forma tan zarrapastrosa que sólo te queda callar y escuchar para después poder reirte de ello.

Esta gente se plantea una serie de producciones de largometraje de bajo presupuesto (no más de 120.000 euros cada uno) con un método de producción al menos curioso: no le pago a nadie, todos trabajamos a base de participaciones de las ventas de la película… Hasta ahí, bien. Es un método aceptable. La cosa se tuerce bajo el microscopio de la lógica.

El 85% del equipo de trabajo son estudiantes en prácticas de los cursos de FPO que organiza la empresa, cursos que cobra la empresa del estado… Esto no es privado.

El resto del equipo no cobra hasta que la productora recupere su inversión. Eso sabemos todos lo que significa…

El principal comprador (o compradores) es un ente público autonómico; las cadenas privadas españolas no se van a molestar en comprar un producto de bajo presupuesto rodado en dos semanas con becarios haciéndose pasar por técnicos especializados.

En cualquier caso, sabemos todos el resultado: el presupuesto nunca llegará a estar cubierto, nadie verá una sola peseta salvo el productor, que cobrará por los cursos autonómicos, por las ventas insignificantes y sus gastos serán los mínimos, sólo los relacionados con la amortización de su material, y gastos de dietas y combustibles. Esto quiere decir que la aportación del productor será viable y rentable aunque el presupuesto nunca sea cubierto.

Y así van las cosas en este país. Viva lo privado, pero mis subvenciones que no me las toquen…

¿Qué hacer entonces?

CAMBIAR DE PROFESIÓN.

¡ESTAMOS CONDENADOS!

Acerca de killthecool

Creadores de contenidos audiovisuales. Documental | Ficción | Videoarte | Publicidad

Publicado el 28 noviembre, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: